24 oct. 2007

La locura de las capitales...

Mucha gente, en esta ciudad, está muy nerviosa, por no decir desquiciada.

Hay varios grados, tipos y niveles de nerviosismo / demencia.

Cuando viajas en medios públicos de transporte (incluido el taxi) lo padeces. El taxista suele hablar incoherencias. En el subte, juro que me ha pasado, la gente se tira a las vías (considero que el suicidio debería ser un acto privado, pero algunos no piensan lo mismo y lo hacen en un lugar publico y en hora pico, con el consecuente trastorno emocional que le provoca al resto), se agarran a trompadas, se putean. Por las calles hay cada vez mas gente que habla y gesticula en la mas absoluta de las soledades. Me imagino que el que transita esta ciudad en su propio vehículo también tiene bastante para decir, sino les recuerdo el hecho del peaje.

Hay barrios y horarios mas propensos a gente con demencia. Congreso es un caso. Si andas por allí a eso de las 20.00 te la regalo. Viejos que putean a los gritos, solos. Pibes que inhalan de todo y la consecuencia psíquica y física que la inhalación les produce, pungas, gente que alguna vez tuvo casa y ahora no con el consecuente daño psicológico que eso les provoca.

Otros lugares caóticos de la ciudad son, peatonal florida de noche, puente pacifico, constitución, primera junta y seguro que algunos más. Me pregunto que extraña relación existirá entre confluencia de varios medios de transporte ( subtes, trenes y colectivos) y mayor nivel de agresividad, locura, demencia. Por ahí un sociólogo o psicólogo podría explicarlo.

Dejare para otro post los grados y niveles de tarades, pelotudismo, berretismo y esnobismo que se amuchan, también, geográficamente.

No obstante creo que esto no es patrimonio exclusivo de Buenos Aires, todas las grandes urbes del planeta tienen una fisonomía de la “locura citadina” bastante parecida. Me pregunto: ¿ las grandes ciudades los producen o los convocan?.

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